El catabolismo en el mundo económico

September 11, 2016

Cuando el organismo no obtiene los suficientes nutrientes que necesita, empieza a consumir los “depósitos” de grasa si los hay; si ninguno de éstos es suficiente, se da el fenómeno denominado “catabolismo muscular” que es cuando nuestro organismo acaba por nutrirse, como último recurso, de nuestra propia masa muscular.

 

Este fenómeno biológico, se da igualmente en el mundo económico-monetario. Cuando un país tiene una balanza de pagos comercial deficitaria, sufre una crisis económica que imposibilita una subida de impuestos y no se puede financiar en el exterior, la única opción que le queda al Gobierno es financiar su operativa recurriendo a las reservas de “último recurso”, efecto que se podría denominar como “catabolismo económico”.

 

Hugo Chávez, no tuvo los problemas de financiación que ahora está teniendo Nicolás Maduro, ya que el precio del petróleo le permitía obtener los ingresos fiscales suficientes para cubrir los gastos del país. El alto precio del petróleo en los mercados internacionales, provocó que el resto del tejido empresarial fuese desatendido, haciendo de Venezuela uno de los países más dependientes del precio del petróleo. La industria petrolífera supone el 98% sobre el total de las exportaciones del país y el 59% de los ingresos fiscales.

 

 

 

 

Venezuela no puede cambiar el modelo productivo en el corto plazo, tampoco puede financiarse en los mercados internacionales, y una subida de impuestos sería una medida absurda por la grave crisis que atraviesa el país, ¿qué le queda al gobierno de Maduro? La respuesta es bien sencilla, imprimir billetes; y esto es exactamente lo que ha venido haciendo el Gobierno de Caracas en los últimos años.

 

Obviamente, y como ya vimos con el caso de Zimbabue , imprimir dinero a espuertas no es la solución y puede agravar la situación económica del país con una inflación desbocada. Este es el caso de Venezuela.  El Fondo Monetario Internacional prevé una inflación para este año del 480% y del 1.600 % para el año que viene.

 

Tal y como se recoge en la gráfica elaborada por Bloomberg, el número de billetes en circulación en el 2014 en Venezuela se incrementó en 3.000 millones de billetes.

 

 

En el 2015 Venezuela quería aún más billetes, pero el Banco Central de Venezuela (BCV) no tenía la capacidad de imprimir tantos . Fue entonces cuando recurrió a empresas extranjeras para imprimir los billetes que han estado llegando a Caracas en aviones Boing 747 desde países como Canadá, Francia, Alemania o Reino Unido bajo altas medidas de seguridad.

 

Según Jose Guerra, antiguo Director del departamento de investigación del Banco Central de Venezuela, a finales del 2015 el gobierno de Maduro realizó un pedido de 10.000 millones de billetes adicionales – más de los aproximadamente 8.000 billetes nuevos que imprime cada año la Reserva Federal de Estados Unidos.

 

Con semejante tasa de inflación obviamente las empresas proveedores de billetes no quieren cobrar en la divisa que ellas mismas están imprimiendo. El BCV tiene entonces que obtener divisas extranjeras como dólares, euros o libras para pagarles. Es aquí donde aparece el problema para Venezuela, al BCV nadie le quiere comprar sus bolívares, y es por eso que tiene que vender sus reservas internacionales o aquellos activos por los que pueda obtener divisas internacionales a cambio.

 

Por fortuna de Nicolás Maduro, el BCV ha sido hasta hace poco, uno de los bancos centrales en el mundo con mayores reservas internacionales dándose la peculiaridad de que gran parte de éstas estaban depositadas en oro. Pero son estas reservas de oro las que está vendiendo al extranjero para obtener divisas que aceptan sus proveedores de billetes.

 

El Banco Central de Venezuela – con 403 toneladas de oro – era en el año 2010, uno de los bancos centrales con mayores reservas de oro. A junio de 2016, según el World Gold Council, ya sólo le quedaban 194 toneladas, en cuestión de años ha vendido la mitad de sus reservas de oro.

 

Pero si nos fijamos en la evolución que el BCV publica de sus reservas internacionales (es decir oro más otros activos que puede vender en divisas internacionales), el deterioro es todavía mayor.  En cuatro años se ha pulido ⅔ del total de reservas o lo que es lo mismo 20.000 millones de US$.

 

La pregunta lógica que uno se hace es: ¿cuánto tiempo puede sobrevivir Venezuela con esta práctica? Desde luego no mucho. Venezuela está teniendo problemas para pagar a sus propios proveedores de billetes. A principios de este año De La Rue, principal fabricante mundial de papel moneda y principal proveedor de bolívares a Venezuela envió una carta al Gobierno de Caracas reclamando el pago de 71 millones de US$.  

 

Aunque algunos pocos como Iñigo Errejón, no vean crisis alguna en Venezuela – es más, piensan que los venezolanos hacen filas antes los negocios por la su situación económica favorable que vive el país gracias a las políticas bolivarianas– la mayoría de los venezolanos sabe que Venezuela no puede continuar mucho más tiempo viviendo las penurias por las que está pasando el país. El Gobierno de Caracas tiene el tiempo contado. Al ritmo que el BCV está vendiendo sus reservas de oro, podría quedarse sin reservas en los próximos dos años lo que provocaría que las arcas del Estado quedasen vacías generando una posible crisis que hiciese caer al Gobierno.

 

Obviamente, el Gobierno podría alagar la agonía sacándose alguna medida sorpresa de la chistera. En cuanto a oro se refiere, los Gobiernos suelen ser muy creativos. Por ejemplo, Mussolini en 1935 realizó una campaña en la que solicitaba a los italianos que entregasen “de forma voluntaria” las alianzas matrimoniales hechas de oro y así poder financiar las incursiones previas a la Segunda Guerra Mundial. Esperemos que Venezuela nunca llegue a estas medidas disparatadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

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